¿Hasta dónde somos parte del show?

Publicado hace 3 meses

por Jesús Dellacasagrande

Desde el nacimiento de los medios de comunicación su implementación ha sido utilizada para la construcción ideologías, a través de diversas formas, como por ejemplo reforzar creencias, ideas o prejuicios. Esta construcción se puede dar tanto en la construcción de estereotipos positivos como en la de estereotipos negativos, cuando hacemos referencia a estereotipos negativos hablamos de aquellos que no nos dejan hacer determinadas cosas, como por ejemplo cuando una mujer o una persona LGBTIQA+ es juzgada o no puede hacer determinada actividad por su género e identidad. Un medio puede potenciar una cultura sobre la otra o una idea sobre la otra.

Nada en la construcción de un medio de comunicación es concebida desde la inocencia. Para que cualquier programa de tv o radio salga al tan sobrevaluado “AIRE”, requiere de determinada cantidad de personas, guionistas, productores, asistentes, conductorxs, etc. elaboraron connotaciones y denotaciones que giran en torno a la imagen y la información que dicho medio nos va a proporcionar. Un recorte de la realidad con la ideología de quien está detrás de eso, impresa en el mensaje que nos emite imponiéndonos su definición de realidad.

Todos los medios de comunicación son creados para ser consumidos, este consumo puede disfrazarse o colocarse detrás del velo de la cultura, la música, las noticias o el entretenimiento. Nada de lo que consumimos de un medio es ajeno a la utilización de una relación de poder por parte del medio. Algunas veces podemos llegar a pensar que aquellos programas de televisión más “frívolos o banales” no tienen ningún fin, y sin embargo son estos programas los más utilizados para reforzar estereotipos negativos donde se le dice a la sociedad de manera directa, pero con un tono jocoso lo que está bien y lo que está mal, lo que debe o no debe hacer. Es en el momento de nuestro ocio donde los medios sistemáticamente nos atacan con las “normas impuestas” y donde se construyen y refuerzan los estereotipos negativos.

Ahora bien, teniendo en claro estas ideas, pensemos en el programa de entretenimientos donde por veinte mil pesos hay que responder a modo de adivinanza dónde fue asesinada una mujer, analicemos la situación, son dos concursantes hombres cis y un conductor otro hombre cis que elabora la pregunta sin el menor de los reparos, con total naturalidad. Luego de que uno de los concursantes acertara de casualidad la respuesta, se esbozan algunas risas, ganó sus veinte mil pesos y siguen el juego. De toda esta escena, que podría ser propia de una ficción de terror más que de la realidad, surgen algunas interrogantes.
¿Qué nos transmiten los medios con toda esta escena grotesca antes descripta?, ¿Cuánto vale la vida de una mujer cis?, ¿Cuál es el rol que ocupa una mujer asesinada, por un femicidio, para los medios?¿Cuál es el mensaje que estos tres hombres cis nos están transmitiendo? ¿A quién iba dirigido ese mensaje?

Estas interrogantes nos llevan a pensar en este mensaje emitido por un programa de entretenimientos con el concepto de “para toda la familia”, donde la información brindada a través de un juego y de las estructura en cómo fue elaborada la escena parece absolutamente disciplinador y con un enfoque dirigido hacia un solo segmento de la población, las mujeres, reforzando roles y estereotipos de géneros negativos, que se lleva en Argentina la vida de una compañera cada 12 horas.

Que la muerte de una mujer sea parte de un juego de entretenimientos, donde tres hombres cis tienen que adivinar donde la asesinaron, entre risas, no hace más que generar violencia simbólica, violencia mediática, refuerza estereotipos negativos, disciplinar, controlar y dejar en evidencia la relación de poder que ejercen por sobre otro género. A nosotras nos coloca en el lugar de objeto, nos pone un precio, somos parte del show, nos convierte en la recompensa del juego.

Todas, todos, todxs y todes construimos nuestra propia imagen a través de estereotipos que tomamos muchas veces inconscientemente de los medios de comunicación, sea un libro, una revista, una app, una película, un videoclip o la televisión. Nada que se elabore en los medios es construido de manera inocente, detrás de cada palabra, idea, imagen, sonido hay un mensaje construido y pensado con un fin, con un efecto determinado.

Las disculpas emitidas luego de que el programa fuera repudiado por las redes sociales, son otra escena más del show, nuevamente elaborada por quienes antes ¿no pudieron prever? o simplemente tomar conciencia y no reproducir una situación de violencia y re victimización, para Lola Chomnalez, ni para ninguna compañera asesinada en manos de un feminicida.